domingo, 29 de junio de 2014

Luna cómplice

 
 
 
 
 
 
 
Amaneces a mi lado, pero no puedo tocarte.

Me miras suplicante,

te miro comprensiva.

No comparto, pero tolero.

No entiendo, pero respeto.

Admiro tu entereza y tu fe.

Te levantas, te duchas

y te vas a trabajar con el estómago vacío,

sin que de tus labios salga

ni una sola queja.

Preparo café y desayuno sola.

Dedicaré mi día libre a esos asuntos pendientes

que siempre quedan, aunque estaré impaciente,

a qué negarlo, por tu retorno.

Regresas con la puesta de sol,

exánime y sin embargo sereno. Es la hora.

Tu cuerpo recupera el color y el calor

mientras tomas la sabrosa harira que te he preparado

(cuya receta conseguí a través de la amiga de una amiga mía).

Te brillan los ojos de felicidad.

Te pones cariñoso, tierno, dulce como la miel...

Me haces el amor con renovada pasión.

Y la luna, cómplice, contempla cómo la noche

se va transformando

en una orgía para los sentidos,

que durará hasta antes

de que despunte el sol.
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 


domingo, 8 de junio de 2014

Madrid y su Feria del Libro






La vez anterior que visité esta hermosa ciudad, lo hice con un objetivo concreto: asistir a un concierto de U2 en el Santiago Bernabeu que tenía como invitados a artistas de la talla de Pretenders y UB40. Tuvo lugar el 15 de julio de 1987 y para mí fue un acontecimiento especial del que disfruté con esa intensidad con la que solo se goza a los 20.



O sea que cuando aterricé en la estación de Atocha, a las 9h de la mañana, el sábado, 31 de mayo de 2014, llevaba nada más y nada menos que veintisiete años sin pisar la capital de España. En esta ocasión lo hacía también con una meta clara, aunque muy distinta: firmar ejemplares de mi novela Pasión en Marrakech en la Feria del Libro, convertida ya en una mujer madura que lucha por darse a conocer como escritora y por consagrar la que siempre fue su vocación.


Madrid me recibió con un sol espléndido, y eso que había estado nublado en días anteriores, o eso fue lo que me contaron. Descendí del Ave sonriente y pletórica, dispuesta a la aventura, expectante. No recordaba la inmensidad del Parque del Retiro, tuve que preguntar a varias personas para no perderme, antes de alcanzar mi destino: la caseta 175.


Al fin pude ponerles caras a algunos miembros de Ediciones Nowtilus/Tombooktu con los que llevo más de un año en contacto continuo a través del correo electrónico, el teléfono y las redes sociales, como Santos Rodríguez, Teresa e Isabel López-Ayllón. Aunque me hubiera gustado conocer también a Raquel, a Ana Isabel... Todos fueron amables conmigo y me sentí muy a gusto con ellos, en su caseta, que por un ratito fue también mía (aunque, con el permiso de los demás, debo decir que le tengo especial aprecio a Isabel porque fue ella la que me descubrió a través de este blog y la primera que contactó conmigo).


Mi jornada de firmas empezó a las 12h y lo hizo con timidez. Escasas personas se acercaban al principio, luego algunas sintieron curiosidad, y poco a poco la cosa se fue animando bastante. Me dio gran alegría que fueran a verme mis primos Oscar, Elena, Iván y Mari Carmen, con los niños. Y también que lo hiciera Rocío (Sherezade), una amiga a la que sólo conocía a través de las redes. Había gente que se acercaba a hojear algún ejemplar de Pasión en Marrakech por azar, pero otra ya había oído hablar de la novela y la buscaba expresamente. Era emocionante presenciar con qué entusiasmo me pedían que les firmara mi libro. Eso no tiene precio, os lo aseguro.








Tuve algunas sorpresas inesperadas, como la grata visita de Natalia Pulido, periodista y fotógrafa (http://villaviciosadigital.es/) que ya me entrevistó por teléfono en octubre de 2013, nada más publicarse Pasión en Marrakech, y volvió a hacerlo hace unos días, con motivo de la Feria del Libro, y para comprobar cómo me ha ido en estos ocho meses. Natalia es encantadora y conocerla en persona fue para mí todo un placer.

Mi jornada de firmas finalizó a las 14h, me resistí como nunca a abandonar mi puesto... y sólo lo hice porque no me quedaba otro remedio.

No pude conocer a mi querida Almudena Grandes, ¡qué lástima! Con la ilusión que me hacía... Ella estuvo la tarde anterior firmando Las tres bodas de Manolita y lo volvería a hacer varios días después. Pero no coincidimos.




El día se esfumó en un soplo. Por la tarde alguna que otra visita turística y a las 20,30h me subía de nuevo al tren de Alta Velocidad para regresar a mi ciudad.



Ha sido todo un honor para mí estar presente en la 73ª edición de la Feria del Libro de Madrid, en la caseta 175, muy cerca de otras casetas en las que han firmado, firman y firmarán grandes autores que forman parte de la historia de la literatura.

Gracias, Madrid, por tu estupenda acogida. Y una cosa tengo clara: esta vez no voy a tardar veintisiete años en volver.
   

LA NIÑA QUE HABITA EN MÍ

Érase una vez una chiquilla con una fantasía tan compleja y un mundo hacia dentro tan rico que a duras penas sabía cómo manejarse hac...